Conozco el suceso que unió las letras de tu nombre,
el porqué de cada uno de tus rizos.
Hay un pentagrama para recordar cada estremecimiento tuyo,
y un sendero para cada uno de nuestros paseos.
Mi mano abierta, conserva la forma de tu cariño.
Mi sonrisa es mi espejo para tu alma.
Decidiste ser Crisol para que yo no sintiera el frío.
Dijiste las palabras mágicas, para que yo pudiera oír los susurros de la eternidad.
Me miraste, para que yo pudiera encontrar el camino de regreso.
Hay un ágape, para conmemorar tales cosas.
Lo estoy celebrando ahora.
Que cierto es que hay locura en el mundo.
Por eso en tus labios esta su sosiego.